Envidia, su significado y el porqué de sentir ser envidiado y tener envidia

Posted by Claudia Domecq |18 May 18 | 0 comments

Envidia, su significado y el porqué de sentir ser envidiado y tener envidia

Todos alguna vez nos hemos sentido envidiados e incluso hemos sentido envidia por muy mala imagen que pueda dar de uno mismo.

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Por un lado voy a hablar de la envidia, pero ¿que significa realmente la palabra como tal?. Porque como he nombrado, alguna vez en la vida nos dado por envidiado al igual que nos hemos sentido envidia por otras personas, a veces hasta sin darnos cuenta.

Es normal y natural que pueda pasar que sintamos celos sin quererlo en algún momento sobretodo en el más común de los casos, cuando a alguien le va bien en su vida y a otra no.

Hasta en la enseñanza del cristianismo tenemos a la envidia como uno de los vicios de la lista de los siete pecados capitales.

Envidia representada por Jacques Callot

Envidia representada por Jacques Callot

Como la avaricia, la envidia (en latín, invidia) se caracteriza por un deseo insaciable, sin embargo, difieren por dos grandes razones, primero: la avaricia está más asociada con bienes materiales o posesiones, atributos, cualidades o logros de otra persona, mientras que la envidia puede ser más general; segundo, aquellos que cometen el pecado de la envidia desean algo que alguien más tiene, y que perciben que a ellos les hace falta, y por consiguiente desean el mal al prójimo, y se sienten bien con el mal ajeno.

Y, nos vemos como inferiores, carentes, infelices, porque al otro lo vemos mejor o con las cualidades o la suerte que nosotros carecemos; pues siempre queremos tener o ser mejor otra persona, por eso, básicamente nuestro ego se pone delante de todos nuestros límites y se transforma en envidia, juzgando o deseando tener lo que no tenemos y que esa persona tiene o como esa persona es personalmente, hay quienes consideran a la envidia como un rasgo de personalidad. El ego o porque la envidia contiene por otro lado un alto grado de orgullo, y desde luego creo que ego y orgullo no es muy buena combinación.

La envidia se lleva solo por dentro en la intimidad subjetiva donde nadie entra ni sabe qué sentimos, pues su manifestación podría parecer y sentirse como una declaración de inferioridad.

Es una forma de experimentar una emoción negativa (furia, resentimiento, cólera, exasperación, indignación, fastidio, irritabilidad, hostilidad, pesar, melancolía, pesimismo, pena, auto compasión, abatimiento, desesperación) que se transforma en sentimientos. Sin embargo, no podemos olvidarnos de que este sentimiento nunca viene separado de emociones tan negativas como el rencor.

En los casos más graves cuando se experimenta una emoción negativa, puede llegar a casos patológicos como lo señala el psicologo Daniel Golemanla ira en extremo se convierte en violencia y odio patológicos; la tristeza en depresión grave y el temor en fobia o pánico.  La envidia es destructiva, y sin control puede llegar incluso hasta el asesinato.

La envidia puede tener muchos orígenes, pero lo más destacado de este sentimiento negativo hacia los demás es la misma persona y su forma de ver las cosas en su vida. Generalmente, esta emoción surge debido a que se padecen frustraciones personales, inseguridad, baja autoestima, o a la dificultad de poder conseguir objetivos que se han planteado en la vida. Pues el anhelar lo que los demás poseen o tener una vida similar a la de otros es una clara muestra de que la persona es insegura y egoísta.

El problema de la envidia es que la persona que la siente se siente algo resentido con la persona que ha conseguido lo que ella no ha podido conseguir hasta el momento o por lo que no se ha esforzado. Es entonces cuando existe cierto odio y se le desea que todo le vaya mal. Esto, desde luego, no es sana.

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¿Pero por qué envidiamos?

Porque al compararnos socialmente con otros surgen nuestras deficiencias o carencias, pues siempre hay alguien mejor que nosotros.  Así, socialmente la llamada “envidia de la buena”, sería lo mismo que la “envidia de la mala”, pues en esencia se trata de una conducta negativa.

Según Parrot (1991) durante un episodio de envidia se presentan las siguientes características:

  1. Deseo por lo que la otra persona tiene, deseo frustrado,
  2. Inferioridad: tristeza de las propias carencias o de la inferioridad en relación con la persona envidiada; angustia por el estatus propio; desesperación ante la posibilidad de no tener lo que la persona envidiada tiene,
  3. Resentimiento enfocado sobre el agente: resentimiento hacia una persona o un grupo específico; desagrado por su superioridad; enojo y odio hacia los que se suponen responsables;
  4. Resentimiento global ante la injusticia de las circunstancias o el destino;
  5. Culpa por sentir mala voluntad hacia el envidiado; creer que sentir rencores es incorrecto, y
  6. Admiración, emulación del envidiado o identificación con el envidiado.

En la actualidad debido a las técnicas de neuroimagen (tomografía por emisión de positrones y resonancia magnética) sabemos aún más de ellas. Forman parte de un todo que implica una secuencia simple y a la vez compleja: emoción, sentimiento, pensamiento y acción o conducta.

El neurocientífico Antonio Damasio, de la Universidad del Sur de California (UCLA) ha llegado a las siguientes conclusiones: Las emociones son un conjunto complejo de respuestas químicas y neuronales que forman un patrón distintivo. Estas respuestas son producidas por el cerebro cuando detecta un estímulo emocionalmente competente, es decir, cuando el objeto o acontecimiento, real o rememorado mentalmente, desencadena una emoción y las repuestas automáticas correspondientes. Las respuestas provienen tanto de los mecanismos innatos del cerebro (emociones primarias) como de los repertorios conductuales aprendidos a lo largo del tiempo (emociones secundarias). Los sentimientos, en cambio, son la evaluación consciente que hacemos de la percepción de nuestro estado corporal durante una respuesta emocional. Los sentimientos son conscientes, objetos mentales como aquellos que desencadenaron la emoción (imágenes, sonidos, percepciones físicas…). Solemos dividir solo con propósitos pedagógicos a las emociones en positivas y negativas.

De acuerdo a Izard (1971) las emociones positivas son: el gozo, el amor, la felicidad, y las negativas, son; el temor, la ira y la tristeza. Las emociones positivas tienden a mejorar la sensación de bienestar y a fomentar las relaciones constructivas con los demás. Las emociones negativas tienen a disminuir la sensación de bienestar y a crear perturbaciones en las relaciones con los demás.

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La envidia ‘sana’

Seguro que en numerosas ocasiones de nuestra vida hemos escuchado sobre “la envidia sana”, sin embargo, a veces es un sentimiento colmado de rencor y de malos deseos, lo que conlleva en ocasiones a disminuir el efecto que la palabra tiene, le solemos llamar “sana”.

Creo que simplemente debemos aceptarla… es lo que hago yo, no compararme con ellos e intentar ser o a tener lo que esas personas tienen, pero sobretodo a aprender de ellas.

El propósito es que no sea tomado como un sentimiento negativo hacia una persona, sino como una especie de admiración ante lo que otro ha conseguido para que luego sirva e incluso de inspiración.

Si, podemos evitar el sentimiento de envidia cuando hay circunstancias que nos abocan a él es muy difícil, si no imposible, pues las emociones se nos imponen, incluso contra nuestra voluntad, y su control no está en nuestras manos. Otra cosa es nuestra reacción, es decir, el modo de comportamos cuando sentimos envidia, y eso sí que es controlable. Podemos, por ejemplo, evitar hablar mal del envidiado, o hacerle cualquier tipo de daño, como negarle cosas, marginarle, difamarlo, ofenderle o maltratarle psíquica o físicamente. Siempre podremos evitar la hostilidad hacia el envidiado.

La envidia se lleva solo por dentro, en la intimidad subjetiva, pues su manifestación podría parecer y sentirse como una declaración de inferioridad. El envidiado, por su parte, muchas veces ni se entera de que lo es, siendo el envidioso el que verdaderamente lo pasa mal.

Cómo actuamos ante la envidia

La envidia benigna, la que solemos considerar sana, al igual que la admiración, puede motivar a mejorar uno mismo, pero la envidia maligna se relaciona con la deshonestidad y con la conducta inmoral, y a lo que tiende siempre es a derrotar y a hacer caer al envidiado.  Cuando envidiamos tratamos de convencernos a nosotros mismos de que no es tanto lo que tiene el envidiado, es decir, tratamos de infravalorar sus logros o su éxito. Podemos también quejarnos, hipócritamente, de que el envidiado lo que vende es humo, cuando lo que de verdad no nos gustaría es que vendiera fuego. Si conseguimos convencernos de lo que decimos, lo cual muchas veces no es más que engañarnos a nosotros mismos, nos sentimos mejor.

Ejemplos que he visto a lo largo de mi vida y que sigo viendo, cuando insistimos en que el puesto de trabajo ha sido conseguido mediante influencias o conseguido mediante “enchufe”. También podemos buscar desventajas o futuros fracasos en el envidiado que amorticen sus logros o aciertos, ambos casos son modos de reaccionar tratando igualmente de aliviar el sentimiento de envidia. O lanzando ciertas ‘cuchilladas‘ a la cara de la persona a la que se le está hablando o peor aún, hablar a las espaldas de alguien. Quejarse del modo en que una persona actúa o habla conociéndole previamente o sin conocerle, vamos, lo que principalmente se considera juzgar a dicha persona. O e incluso una persona actúe o hable de una manera sobre otra persona (por envidia o no y cosas ciertas o no) que luego llegue a influir en otras para que piensen lo mismo que ella o dejen de llevarse con otras (Si este caso pasara a alguien, creo que se le llamaría de la manera más lógica, ‘no tener personalidad’, cada persona debe tener un mínimo de criterio y motivos propios para hacer tal cosa).

Creo que hay cosas en la vida en la que hay que saber elegir el momento oportuno para decir las cosas, y sobretodo en el modo en que se dicen, por mucha razón que tenga o no la persona con tal de dañar o castigar psicológica o incluso físicamente al envidiado.

Ya llegamos a una edad en que debemos ser conscientes de que hay actos en la vida que no se deben hacer, pues primero están fuera de lugar y segundo creo que simplemente hay que aprender a dejarlas a un lado en silencio, que para mi es otro sinónimo de madurar por mucho que nos moleste dejarlo dentro.

Cómo combatir la envidia

Todo el mundo SI hemos sentido envidia, pues quien diga lo contrario o afirme que no lo ha hecho, podría decirse que esa persona miente, pues estamos hablando de un sentimiento muy arraigado en la naturaleza humana. Una adecuada información y educación desde la infancia sobre la envidia y sus negativas y dolorosas consecuencias debería ser una buena manera de empezar a combatirla. Por eso cuando nombro los ejemplos en el punto anterior,  una cosa es el sentimiento y otra sus consecuencias, ya que nuestra reacción o el modo de comportamos cuando sentimos envidia, eso sí que es controlable. O directamente no hablar mal del envidiado, o hacerle cualquier tipo de daño, como negarle cosas, marginarle, difamarlo, ofenderle o maltratarle psíquica o físicamente. En definitiva, solo importa la manera de actuar y en como se hable con una persona, para evitar la envidia.

Pd: Siento no ser tan constante a la hora de escribir posts, pero como creo que muchos sabéis estoy en Londres y desde hace 3 meses aunque estuviera en otra tienda que no me gustaba, ya que dejé ZARA… estuve en proceso de búsqueda de otra oportunidad mejor. ‘Estuve’, pues ya lo he vuelto a conseguir, me ha costado, pero después de numerosas entrevistas la mayoría para tienda/retail, y alguna que otra para estilista, que es realmente mi trabajo. De hecho, tras llegar de España que me volví a ir para asistir a la boda de mi prima Blanca, hice dos entrevistas y las dos me dijeron que si, la segunda para tienda pero para el rol de estilista… pero pena que solo fuera para tres meses y 24 horas, sino, habría escogido lo más seguro ésta posición. Pero escogí la posición de ‘Costumer Advisor‘ en Uniqlo, un puesto superior al que he tenido hasta el momento que entre España y en Zara aquí en Londres, y además Uniqlo que es la segunda empresa retail más famosa en el mundo, tras la empresa española INDITEX.

De hecho, anécdota llamémosle ‘graciosa’…  llegue algo tarde a la entrevista de Uniqlo porque me fui a la otra tienda de la misma calle, que hay dos. Como se suele decir… ¡TODO PASA POR ALGUNA RAZÓN! 🙂

Siempre con trabajo constante, esfuerzo y sobretodo NO tirando la toalla… por eso, ¡ahora a luchar y  aprender pero sobretodo, ¡hacer bien el trabajo!.

 NUNCA TE RINDAS — ‘NEVER GIVE UP’ y CREE EN LA MAGIA, ¡¡SIEMPRE!!.

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¡Espero que os haya gustado! 😉

Info (reeditada): el pais, la mente es maravillosa, psicología y mente.

Claudia


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